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UNIACC
Juan Merino
Reportaje Fotográfico 2
Profesor: Samuel Mena
5º A Periodismo
2002-06-21

Pena de Muerte en Chile

¿Castigo o alivio para el victimario?

 

Pese a que la Pena de Muerte fue cambiada en Chile el año pasado por el Presidio Perpetuo, el tema sigue provocando acaloradas discusiones y controversias. Muestra tanto partidarios, como también gente que se opone a su aplicación.


Chile se convirtió el 3 de abril del 2001 en el país número 109 del mundo en abolir la pena de muerte, luego que la Cámara de Diputados aprobara el proyecto que reemplaza este castigo por un presidio perpetuo efectivo de cuarenta años, como sanción máxima en el ordenamiento legal del país para los casos sancionados por el Código Penal, la Ley de Seguridad del Estado y la Justicia Militar (en tiempos de paz, pues la condena se mantiene para los tiempos de guerra).

 

Diversas y sumamente variadas son las opiniones que Mónica Madariaga ( ex ministra de Justicia y también de Educación), el padre sacerdote de la iglesia católica Raúl Hasbún y el periodista del diario “La Tercera” Osvaldo Navas Vega entregan sobre este delicado tema.

En la historia de Chile independiente, un total de 58 personas han sido condenadas por los tribunales a morir en el patíbulo ante el pelotón de fusileros. Del total, 29 de ellos habían cometido robo con homicidio; 24, homicidio calificado; uno por asalto con homicidio; uno por homicidio con incendio y tres por homicidio con violación.

Desde la administración de Gabriel González Videla (1946-1952) hasta nuestros días, sólo han sido condenadas a muerte 22 personas. En tiempos de González Videla, siete personas fueron condenadas a la pena capital, otros ocho pasaron a engrosar la lista de los condenados a muerte durante el período de Carlos Ibáñez del Campo (1952-1958).

En el gobierno de Jorge Alessandri (1958-1964), una persona fue condenada a morir en el patíbulo. Durante los seis años de Eduardo Frei Montalva (1964-1970). Dos personas fueron condenas a muerte. En el período de Salvador Allende, no se registraron condenas.

En los 17 años de gobierno Augusto Pinochet, cuatro personas fueron condenadas a muerte: Carlos Alberto Top Collins, Jorge Sagrado Pizarro -por los asesinatos de Viña del Mar- y los dos agentes de la CNI Gabriel Hernández Anderson y Eduardo Villanueva a raíz del llamado caso de Calama, el robo al banco de esa ciudad y el asesinato de un cajero. Ni en el gobierno de Patricio Aylwin Azócar ni en el período de Eduardo Frei Ruiz-Tagle se registraron penas de muerte.
La última vez que se aplicó la pena de muerte en Chile fue en la madrugada del 29 de enero de 1985, en la Cárcel de Quillota, terminando de esta forma el caso de los denominados “Sicópatas de Viña del Mar”. Carlos Alberto Top Collins y Jorge Sagrado Pizarro, dos carabineros activos responsables de una docena de homicidios en serie perpetrados en la Quinta Región, fueron ejecutados por gendarmes.

Mónica Madariaga (ex ministra de Justicia y Educación en el gobierno de Augusto Pinochet Ugarte) se declara partidaria de la pena de muerte “siempre lo he sido, mi criterio no ha variado en ese aspecto, pese a que hoy día se derogó parcialmente en Chile. No esta derogada absolutamente, sigue plenamente vigente en el Código de Justicia Militar”.

La ex ministra cuenta que recibió una carta del Monseñor Francisco Javier Errázuriz “tratando de convencerme de mi error teológico, cuando yo sostengo que sí la pena de muerte fuera anti ética Cristo no hubiera muerto en la cruz para redimir a la humanidad, porque la cruz era un cadalso, era una pena de muerte romana. Pero él me dice que eso no fue un designio de Dios, fue un pecado de los hombres el que condujo, pero todo estaba previsto, Cristo sabía a lo que venía.

Entonces ahí hay una discusión teológica en la cual yo no voy a ahondar”

Mónica Madariaga piensa que personas que han cometido crímenes tan terribles como Cupertino Andaur cuando ahogó con la almohada de su casa al niño Víctor Zamorano Jones o el psicópata de Alto Hospicio, Julio Pérez Silva quien asesinó a más de nueve mujeres, luego de abusar sexualmente de algunas de sus víctimas no merecen el gasto que hace la sociedad en vestirlos y alimentarlos.

“Creo que la pena de muerte desde el punto de vista ético no es más que un semáforo en rojo puesto en el camino de tu vida. Hay normas que incriminan ciertos hechos y esas normas que incriminan que se llaman Tipos Penales tienen Sanciones cuando son transgredidos, cuando tu incurres en el tipo penal, el que mata a otro, ahí está el tipo, matar. Entonces ocurre que ese semáforo en rojo sí tú lo traspasas, pasa lo mismo que cuando jóvenes como ustedes andan jugando a la ruleta rusa en los semáforos en la noche, de repente pasan un semáforo en rojo y viene un vehículo con derecho a vía que los estrella. Es lo mismo lo que pasa con la pena de muerte, si alguien comete un hecho que sabe que está sancionado con esa pena, creo que la persona que cometió el hecho se expuso libre, voluntaria y soberanamente a la sanción”.

Recuerda que le tocó participar en la ejecución de los CNI de Calama, Gabriel Hernández Anderson y Eduardo Villanueva, quienes asaltaron el Banco del Estado y asesinaron y dinamitaron en el desierto al cajero del banco luego de quitarle dinero. Cree sinceramente que es sumamente raro lograr la rehabilitación de un criminal, pero las pocas veces que ha dado, puede resultar a través de la religión, especialmente de la evangélica que a diferencia de la religión católica en su opinión tiene más espíritu y más fuerza en la oración.

El padre Raúl Hasbún en cambio dice que la iglesia católica no está de acuerdo bajo ningún punto de vista con la ejecución de la pena de muerte. Es que
simplemente es algo que iría contra todos los principios del catolicismo que tiene como uno de sus postulados el amor que se debe sentir por la vida.

“La iglesia dice que una de las cosas que hay que amar sobre todas las cosas es la vida, ya que Dios nos da ese regalo tan sagrado. Nadie tiene el derecho de quitarle vida nadie, sí una persona va y mata a otra el deber de la sociedad es tratar de rehabilitar a ese ser, enseñarle que matar a un semejante no es bueno” dice el padre Hasbún al hablar de la postura de la iglesia con respecto a la pena de muerte.

El sacerdote piensa “yo entiendo que para una familia es doloroso perder a un ser querido, pero la justicia terrenal al ejecutar a un criminal solamente que se genere más violencia, ya que no por el hecho de ejecutarlo los crímenes se van a terminar.
Raúl Hasbún cree en lo personal que la pena de muerte no es realmente un castigo efectivo y por eso se muestra de acuerdo en haberla eliminado y cambiado por la condena a presidio perpetuo, que pese a no ser tan perpetua, porque son cuarenta años es tiempo más que suficiente para lograr una rehabilitación.

El periodista policial del diario “La Tercera” se muestra partidario de la pena de muerte “soy partidario de la pena de muerte, yo creo que la pena de muerte
pese a lo que digan otras personas pude impedirle a una persona impedirle que cometa un crimen atroz. La prevención es muy difícil de medir, nadie sabe cuántas personas no han cometido un delito porque hay un carabinero presente”.

Osvaldo Navas cuenta que la pena de muerte existió en Chile desde el tiempo de la colonia española, Pedro de Valdivia a poco de haber llegado mandó a colgar a cinco personas que eran parte de su equipo y que estaban acusadas de conspirar en contra del conquistador español. “Pasa que el registro de penas capitales viene aproximadamente desde 1860 donde se registra la primera ejecución en Ovalle. Pero sin embargo ese registro no toma en cuenta a dos mujeres que fueron ajusticiadas en Chile y ambas fusiladas en Concepción. La primera por haber matado a su hijo y la otra por haber dado muerte a su esposo” relata el profesional de “La Tercera”.

Después de más cien años de penas de muerte, nada se ha logrado, las cifras de asesinatos en Chile no han variado mucho y en ocasiones gente inocente paga con su vida. Ya es muy difícil que la pena de muerte vuelva a ser reimplantada y nada garantiza que la cadena perpetua sea realmente eficaz. Será un castigo o un alivio para el victimario la pena de muerte. Ya no lo es, ahora el castigo por quitar una vida humana es la cadena perpetua.

 

extraido de : http://cabierta.uchile.cl/revista/28/articulos/pdf/carta2.pdf

 


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